Lecturas de la Misa Diaria Católica para el 8 de Junio 2027, Martes de la X Semana Tiempo Ordinario
En esta página encontrará las lecturas de la Misa católica diaria para el 8 de Junio 2027, Martes de la X Semana Tiempo Ordinario. Sin embargo, le recomendamos adquirir la versión en libro electrónico o en edición de bolsillo del Misal Diario Católico Completo para 2027, y así enriquecer su participación activa en la Misa durante ese año.
Primera Lectura – 2 Corintios 1, 18-22
Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue primero “sí” y luego “no”. Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, no fue primero “sí” y luego “no”. Todo él es un “sí”. En él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por él podemos responder “Amén” a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir.
CONSIGUE UN EJEMPLAR DEL MISAL DIARIO CATÓLICO PARA 2026 (Libro electrónico y libro de bolsillo)
Salmo Responsorial – Salmo 118, 129. 130. 131. 132. 133. 135
R. (135a) Míranos, Señor, benignamente.
Tus preceptos son admirables,
por eso yo los sigo
La explicación de tu palabra
da luz y entendimiento a los humildes.
R. Míranos, Señor, benignamente.
Hondamente suspiro, Señor.
por guardar tus mandamientos.
Vuélvete a mí , Señor, y compadécete de mí,
como sueles hacer con tus amigos.
R. Míranos, Señor, benignamente.
Haz que sigan mis pasos tus caminos
y que no me domine la malicia.
Mira benignamente a tu siervo,
y enséñame a cumplir tus mandamientos.
R. Míranos, Señor, benignamente.
Aclamación antes del Evangelio – Mateo 5, 16
R. Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor,
para que viendo las buenas obras que ustedes hacen,
den gloria a su Padre, que está en los cielos.
R. Aleluya.
Evangelio 8 de Junio 2027 – Mateo 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.